A mis 30's he incursionado en el mundo del TINDER, esta e una aplicación dónde puedes conocer personas con las cuales pudieras tener algún tipo de conexión para hacer citas y conocer gente, hay quienes lo toman para "Ligar", en mi caso para conocer gente en una cuidad de círculos sociales cerrados.
Tuve esta iniciativa porque en un viaje a Bogotá una amiga estaba involucrada en una relación super chevere, con un man guapísimo así como sacado de catálogo y yo dije: "Cómo hiciste? y más con ese trabajo tan fuerte que tienes?" y me dijo: "TINDER, esto le está resolviendo al vida amorosa a más de uno e inclusive la mía" yo le puse como cara de "estás loca" y medio: "déjate de prejuicios tontos, eres una mujer con 30 años, puedes elegir, conocer, si no te agrada chao y si todo bien entonces lo hiciste!!!
Después de par de semanas de bajarme la aplicación, con temor y medio aturdida entendiendo el funcionamiento del app, empezó el recorrido fotográfico entre likes y dislikes, match! y viendo fotos geniales y otras un desastres con protagonistas traídos de cuentos de hadas y otros de terror...
¿Por qué las tecnologías deben un ser un tema limitante? ¿Que tan seguro o no puede ser buscar a alguien a través de estos medios? ¿Hay realmente peligros o lo peligroso es nuestro prejuicio?
Esta es mi experiencia y no voy a calificarla de ninguna forma, sólo me dió una perspectiva diferente y rompió algunos de mis paradigmas:
Encuentro 1: Un español simpático con el que estuve par de semanas hablando, decidí aceptar una salida de reconocimiento. Debo confesar que estaba asustada, le dije a una amiga que pendiente conmigo y que avisaría cualquier cosa, cité en un lugar mega público. Este hombre resultó ser un narcisista, pensando que como viene del viejo continente estaba buenísimo (#not) y era el más inteligente y vivido en Ecuador. Después de conversar un rato, llegó un amigo de él, y descubro que estaba ya en una relación a distancia y lo que buscaba era bacilar, muy educadamente me dio mucho sueño y chao. Deal break... next.
Encuentro 2: Medio decepcionada del primer encuentro, me dije que bueno que había que ser persistente hasta lograr algo decente, por lo menos que pudiera disfrutar. En este encuentro me relajé un poco y bueno ya tenía casi un mes hablando con el chico en cuestión por cel, hasta que finalmente decidimos conocernos, ese día igualmente avisé a 2 amigas que estuvieran pendientes, para llegar con mis órganos completos y entera a mi casa.
En este caso, veo a un chico con una sonrisa enorme saludarme y recibirme con alagos y risas, perfumado, muy bien vestido y con mucha educación al hablar, cero acento serrano y no me pareció nada mal la primera impresión.
Después de una cena súper chevere, dónde a mi gracias a Dios no me dio "diarrea verbal"escuché, me reí, medio hablé y resultó ser la primera de noche de muchas...
Resulta que así conocí al hombre que me cambiaría el concepto de una relación, que se enseñaría de una forma tan natural que me merezco ser amada y amar, que subió mis standard de relaciones, lo divino que puede ser vivir juntos pero no revueltos, de compartir porque hay ganas y no obligación. Con el que me conecté de manera tan especial en muchos sentidos y con el cual me encantaba amanecer y decir " Buenos días". El que me motivó a independizarme y me decía todos los días que lo lograría. Esta persona vino a mi vida y me enseñó mil cosas menos a olvidarlo a corto plazo...
Se me fue a México y es así como todo acaba y yo pues sigo aquí...
Encuentro 3: Despechada (debo aceptarlo), decidí buscar un poco de ruido en este TINDER dónde pareciera que voces masculinas se venden en un mercado dónde la parte visual es el gran inicio, y digamos que en esta cuidad la vaina es bien jodida.
Hablo con unos 3 al mismo tiempo, pero sólo uno fue el más decidido a hablar, a convencerme que le diera mi whatsapp y a tener un encuentro en un Café.
Luego de la primera vez que nos vimos, aquí si fui yo la que le dio una "diarrea verbal" y el pobre sólo se reía y escuchaba, obviamente hice preguntas de rigor, hubo respuestas coherentes y físicamente estaba absolutamente convencida que quería seguir en el juego de los dates.
Es así como me involucré en una relación de pasión, miedos, amargura, algunas risas, bastantes lágrimas y digamos que fue como un coctel de emociones, de esos que no te das cuenta cuando te embriagas pero el ratón es seguro al día siguiente.
Él lleno de miedos, frustración, una relación pasada que aún no supera y un montón de inseguridades. Yo, con una expectativa estratoférica, unas ganas de seguir en una relación, comparando al pobre todos los días con el super héroe que me subió a los cielos y luego me dejo caer... Injusto para ambos por dónde lo veas.
Si la pasé bien, pero fue más lo que me sentí descontrolada y amargada que lo que realmente disfruté. Así que terminó sin mucha pelea, sin mucho que pensar, usando mucho la razón y poniendo en claro que después de que realmente te gustó el chocolate no esperas comer otra cosa y esperas ahora saborear los mejores chocolates.
Bueno, ahora sigo aquí, revisando en TINDER, esperando que un valiente se arriesgue hablarme (yo no les hablo de primero). No es que sea la solución pero es una alternativa que me sigue pareciendo irresistible y divertida.
Sigo teniendo esperanzas en que pronto viene lo que me corresponde, lo que merezco, lo que necesito y que tendré "open eyes, open arms" y un corazón más sano y maduro, para recibir al príncipe con caballo o no, en azul, verde o morado, pero con ese sabor a chocolate único para mi deleite.