miércoles, 10 de junio de 2015

La tecnología como nuevo Cupido

A mis 30's he incursionado en el mundo del TINDER, esta e una aplicación dónde puedes conocer personas con las cuales pudieras tener algún tipo de conexión para hacer citas y conocer gente, hay quienes lo toman para "Ligar", en mi caso para conocer gente en una cuidad de círculos sociales cerrados.

Tuve esta iniciativa porque en un viaje a Bogotá una amiga estaba involucrada en una relación super chevere, con un man guapísimo así como sacado de catálogo y yo dije: "Cómo hiciste? y más con ese trabajo tan fuerte que tienes?" y me dijo: "TINDER, esto le está resolviendo al vida amorosa a más de uno e inclusive la mía" yo le puse como cara de "estás loca" y medio: "déjate de prejuicios tontos, eres una mujer con 30 años, puedes elegir, conocer, si no te agrada chao y si todo bien entonces lo hiciste!!!

Después de par de semanas de bajarme la aplicación, con temor y medio aturdida entendiendo el funcionamiento del app, empezó el recorrido fotográfico entre  likes y dislikes, match! y viendo fotos geniales y otras un desastres con protagonistas traídos de cuentos de hadas y otros de terror...

¿Por qué las tecnologías deben un ser un tema limitante? ¿Que tan seguro o no puede ser buscar a alguien a través de estos medios? ¿Hay realmente peligros o lo peligroso es nuestro prejuicio?

Esta es mi experiencia y no voy a calificarla de ninguna forma, sólo me dió una perspectiva diferente y rompió algunos de mis paradigmas:

Encuentro 1: Un español simpático con el que estuve par de semanas hablando, decidí aceptar una salida de reconocimiento. Debo confesar que estaba asustada, le dije a una amiga que pendiente conmigo y que avisaría cualquier cosa, cité en un lugar mega público. Este hombre resultó ser un narcisista, pensando que como viene del viejo continente estaba buenísimo (#not) y era el más inteligente y vivido en Ecuador. Después de conversar un rato, llegó un amigo de él, y descubro que estaba ya en una relación a distancia y lo que buscaba era bacilar, muy educadamente me dio mucho sueño y chao. Deal break... next.

Encuentro 2: Medio decepcionada del primer encuentro, me dije que bueno que había que ser persistente hasta lograr algo decente, por lo menos que pudiera disfrutar. En este encuentro me relajé un poco y bueno ya tenía casi un mes hablando con el chico en cuestión por cel, hasta que finalmente decidimos conocernos, ese día igualmente avisé a 2 amigas que estuvieran pendientes, para llegar con mis órganos completos y entera a mi casa. 

En este caso, veo a un chico con una sonrisa enorme saludarme y recibirme con alagos y risas, perfumado, muy bien vestido y con mucha educación al hablar, cero acento serrano y no me pareció nada mal la primera impresión.

Después de una cena súper chevere, dónde a mi gracias a Dios no me dio "diarrea verbal"escuché, me reí, medio hablé y resultó ser la primera de noche de muchas...

Resulta que así conocí al hombre que me cambiaría el concepto de una relación, que se enseñaría de una forma tan natural que me merezco ser amada y amar, que subió mis standard de relaciones, lo divino que puede ser vivir juntos pero no revueltos, de compartir porque hay ganas y no obligación. Con el que me conecté de manera tan especial en muchos sentidos y con el cual me encantaba amanecer y decir " Buenos días". El que me motivó a independizarme y me decía todos los días que lo lograría. Esta persona vino a mi vida y me enseñó mil cosas menos a olvidarlo a corto plazo...

Se me fue a México y es así como todo acaba y yo pues sigo aquí...

Encuentro 3: Despechada (debo aceptarlo), decidí buscar un poco de ruido en este TINDER dónde pareciera que voces masculinas se venden en un mercado dónde la parte visual es el gran inicio, y digamos que en esta cuidad la vaina es bien jodida.

Hablo con unos 3 al mismo tiempo, pero sólo uno fue el más decidido a hablar, a convencerme que le diera mi whatsapp y a tener un encuentro en un Café.

Luego de la primera vez que nos vimos, aquí si fui yo la que le dio una "diarrea verbal" y el pobre sólo se reía y escuchaba, obviamente hice preguntas de rigor, hubo respuestas coherentes y físicamente estaba absolutamente convencida que quería seguir en el juego de los dates.

Es así como me involucré en una relación de pasión, miedos, amargura, algunas risas, bastantes lágrimas y digamos que fue como un coctel de emociones, de esos que no te das cuenta cuando te embriagas pero el ratón es seguro al día siguiente.

Él lleno de miedos, frustración, una relación pasada que aún no supera y un montón de inseguridades. Yo, con una expectativa estratoférica, unas ganas de seguir en una relación, comparando al pobre todos los días con el super héroe que me subió a los cielos y luego me dejo caer... Injusto para ambos por dónde lo veas.

Si la pasé bien, pero fue más lo que me sentí descontrolada y amargada que lo que realmente disfruté. Así que terminó sin mucha pelea, sin mucho que pensar, usando mucho la razón y poniendo en claro que después de que realmente te gustó el chocolate no esperas comer otra cosa y esperas ahora saborear los mejores chocolates.

Bueno, ahora sigo aquí, revisando en TINDER, esperando que un valiente  se arriesgue hablarme (yo no les hablo de primero). No es que sea la solución pero es una alternativa que me sigue pareciendo irresistible y divertida.

Sigo teniendo esperanzas en que pronto viene lo que me corresponde, lo que merezco, lo que necesito y que tendré "open eyes, open arms" y un corazón más sano y maduro, para recibir al príncipe con caballo o no, en azul, verde o morado, pero con ese sabor a chocolate único para mi deleite. 

jueves, 30 de abril de 2015

La Reciprocidad

Yo defino La Reciprocidad como un valor o principio en mi vida. Y una de las cosas más difícil de conseguir es justamente esa. Una vez una persona que quiero y respeto mucho me dijo: "No esperes nada de nadie", y esta frase me hizo pensar mucho en el doble sentido que pudiera tener, si se refería a la simple expectativa o a la Reciprocidad.

Si bien cuando uno actúa o hace cosas espera algún resultado, siempre, ya que la física dice: Toda acción tiene una reacción, y simplemente no recibir nada es ridículo, pero pasa. Digamos cuando haces un donativo, no esperas fama pero si la satisfacción de ver caras felices porque colaboras con lo que crees. Cuando das un regalo, esperas aunque sea las gracias por el detalle y cuando amas también esperas ser amado de vuelta, y aquí es dónde voy a centrar este post.

¿Por qué cuando tienes una pareja y estas involucrado de alguna forma con alguien, no puedes esperar reciprocidad de la otra persona? ¿Por qué esa idea de que todo lo que das no puedes esperar recibir a cambio? ¿Por qué el sentido del sacrificio no recompensado?

Desde mi primera relación en épocas de pubertad hasta ahora con mis 30s bien llevados, he sido una persona que hago muchas cosas para llevar la relación de la mejor forma, he sacrificado algunas cosas, he tratado de ser lo más objetiva ante ciertas situaciones para no explotar o desgastarme ni desgastar al otro, inclusive materialmente he hecho algunas "inversiones", sin embargo esa actitud a lo largo de mis experiencias de no recibir nada, ni un gracias, si ha sido algo decepcionante e inclusive dolorosa.

Si puede que sea una mujer bastante apasionada, y eso pudiera ser una contra, yo sigo pensando que dar es una bendición, que llenar a una persona que admiras y aprecias de todo lo que está en tus manos para reciba un gramo extra de felicidad, no me parece malo, lo malo es cuando no hay Reciprocidad.

De alguna forma el Universo, con su infinita abundancia ha recompensado muchas cosas de las que he dado en mi vida, energía, material, sonrisas y hasta lágrimas. Sin embargo, tengo la esperanza de que algún día, la pareja con la que pueda compartir el resto de mi vida, tengamos los cuadernos igualados y sepa valorar de manera más consciente y efectiva, lo que por amor, admiración, respeto y gratitud uno entrega sin reservas.

Un gracias, un beso y un abrazo pudiera ser más gratificante que otras cosas, ahí es dónde empieza radicar la Reciprocidad.


miércoles, 25 de febrero de 2015

Carta para mi bully

Hola, supongo que te acuerdas de mí, ya que a expensas de tu satisfacción narcisista tuve una de las peores experiencias de mi vida, aunque he aprendido mucho de ello. No sé lo que se siente estar de tu lado, afortunadamente  en mi educación hacer este tipo de cosas no eran opcionales, mi mamá fue muy clara conmigo al enseñarme como respetar, valorar y tolerar a diferentes personas, a mirar en las diferencias el aprendizaje y en especial a ser una persona honesta y transparente.

Podríamos decir que hace poco tuve que sufrir durante meses lo que se llama Bullying Laboral, ese tipo de acciones que no son de violencia física, pero psicológicamente llegan a desgarrarte y perturbarte de una manera profunda. Cuando una persona que goza de un poder relativo, abusa de eso y atropella a los demás, para mí es un acto de egoísmo, narcisismo e inseguridad; tus motivos o motores no los sé, si puedo intuir por tu pasado, pero no voy a perder el tiempo analizándolo, no vales el esfuerzo. Y la forma en que motivaste a otros hacer lo mismo y los apoyaste en un afán de hacer daño por hacerlo, porque jamás te hice algo para que actuaras así.

Quiero que sepas que desde el día que te conocí, te tuve miedo, uno puede ver el alma de las personas a través de los ojos y los tuyos están tan negros y sórdidos que dan miedo, intimidan; tienes el alma negra.

No puedo negar que me llene de mucho odio y rencor, no sólo por el dolor que me hiciste pasar, por los insultos continuos, por las amenazas que recibí durante meses, la angustia de la incertidumbre que me sometiste, por tus insinuaciones sexuales, por someterme a terribles humillaciones ante mis colegas y colaboradores, por tus continuas burlas y hasta insultos; sino también por haber destruido mi carrera y por las terribles depresiones que tuve que afrontar después de poner fin a la situación.

¿Tienes ideas las veces que vomité de asco? ¿Las noches que dejé de dormir y en las que lo lograba las pesadillas que tuve? ¿Caminar con miedo en las calles? ¿Sentirme perseguida continuamente? ¿Las veces que evadí tu mirada porque sentía que me desvestías? ¿Las veces que me cuestioné, me culpé, me desvaloré por ir creyéndome lo que con tus infames palabras me decías todos los días?

Yo ya no te tengo miedo, estoy curando las heridas de rencor y odio hacia ti, porque es a mí a quién hace daño, no lo hago por ti, lo hago por mí, porque me amo y te lo demostré, cuando no acepté que me acosaras sexualmente, cuando decidí acusarte y no permitir un día más de humillación e infamia.

Sé que hablaste de mí ante otros, les dijiste que yo me la daba de Directora, que yo fui la que se ofreció y quién sabe cuántas más mentiras. Recuerda que no hay nada oculto entre el cielo y la tierra, tu deberías saberlo más que nadie porque según tus creencias religiosas deberías de ser más compasivo y correcto, pero si no respetas a tu esposa e hijos, que queda para los demás? Te escondes detrás de una biblia para tratar de apaciguar a los cucos que te persiguen, pero el problema sigues siendo tú. Gracias a Dios que mis valores y principios ante este tipo de acosos son inquebrantables y te quedaras para toda la vida con las ganas de que tus mentiras fueran verdad, pero una mujer como yo jamás pone los ojos y su admiración ante un ser humano como tú, si es que así se te puede definir.

No te deseo mal ni bien, Dios es grande y su justicia aunque tarda más llega. Yo por mi parte me encargaré de perdonarte y con no tener que verte o escuchar de ti, me sentiré en paz.

Recuerda que le Karma dice: El pájaro cuando está vivo comer hormigas, pero las hormigas se lo comen cuando está muerto…


Saludos y se despide una mejor persona, más fuerte y sin miedo.