miércoles, 25 de febrero de 2015

Carta para mi bully

Hola, supongo que te acuerdas de mí, ya que a expensas de tu satisfacción narcisista tuve una de las peores experiencias de mi vida, aunque he aprendido mucho de ello. No sé lo que se siente estar de tu lado, afortunadamente  en mi educación hacer este tipo de cosas no eran opcionales, mi mamá fue muy clara conmigo al enseñarme como respetar, valorar y tolerar a diferentes personas, a mirar en las diferencias el aprendizaje y en especial a ser una persona honesta y transparente.

Podríamos decir que hace poco tuve que sufrir durante meses lo que se llama Bullying Laboral, ese tipo de acciones que no son de violencia física, pero psicológicamente llegan a desgarrarte y perturbarte de una manera profunda. Cuando una persona que goza de un poder relativo, abusa de eso y atropella a los demás, para mí es un acto de egoísmo, narcisismo e inseguridad; tus motivos o motores no los sé, si puedo intuir por tu pasado, pero no voy a perder el tiempo analizándolo, no vales el esfuerzo. Y la forma en que motivaste a otros hacer lo mismo y los apoyaste en un afán de hacer daño por hacerlo, porque jamás te hice algo para que actuaras así.

Quiero que sepas que desde el día que te conocí, te tuve miedo, uno puede ver el alma de las personas a través de los ojos y los tuyos están tan negros y sórdidos que dan miedo, intimidan; tienes el alma negra.

No puedo negar que me llene de mucho odio y rencor, no sólo por el dolor que me hiciste pasar, por los insultos continuos, por las amenazas que recibí durante meses, la angustia de la incertidumbre que me sometiste, por tus insinuaciones sexuales, por someterme a terribles humillaciones ante mis colegas y colaboradores, por tus continuas burlas y hasta insultos; sino también por haber destruido mi carrera y por las terribles depresiones que tuve que afrontar después de poner fin a la situación.

¿Tienes ideas las veces que vomité de asco? ¿Las noches que dejé de dormir y en las que lo lograba las pesadillas que tuve? ¿Caminar con miedo en las calles? ¿Sentirme perseguida continuamente? ¿Las veces que evadí tu mirada porque sentía que me desvestías? ¿Las veces que me cuestioné, me culpé, me desvaloré por ir creyéndome lo que con tus infames palabras me decías todos los días?

Yo ya no te tengo miedo, estoy curando las heridas de rencor y odio hacia ti, porque es a mí a quién hace daño, no lo hago por ti, lo hago por mí, porque me amo y te lo demostré, cuando no acepté que me acosaras sexualmente, cuando decidí acusarte y no permitir un día más de humillación e infamia.

Sé que hablaste de mí ante otros, les dijiste que yo me la daba de Directora, que yo fui la que se ofreció y quién sabe cuántas más mentiras. Recuerda que no hay nada oculto entre el cielo y la tierra, tu deberías saberlo más que nadie porque según tus creencias religiosas deberías de ser más compasivo y correcto, pero si no respetas a tu esposa e hijos, que queda para los demás? Te escondes detrás de una biblia para tratar de apaciguar a los cucos que te persiguen, pero el problema sigues siendo tú. Gracias a Dios que mis valores y principios ante este tipo de acosos son inquebrantables y te quedaras para toda la vida con las ganas de que tus mentiras fueran verdad, pero una mujer como yo jamás pone los ojos y su admiración ante un ser humano como tú, si es que así se te puede definir.

No te deseo mal ni bien, Dios es grande y su justicia aunque tarda más llega. Yo por mi parte me encargaré de perdonarte y con no tener que verte o escuchar de ti, me sentiré en paz.

Recuerda que le Karma dice: El pájaro cuando está vivo comer hormigas, pero las hormigas se lo comen cuando está muerto…


Saludos y se despide una mejor persona, más fuerte y sin miedo.