miércoles, 27 de agosto de 2014

#EnElTercerPiso

Empezó para mi la década de los 30, debo afirmar que llegar a mi cumpleaños fue una batalla entre la nostalgia, los recuerdos, la depresión y temor del futuro. Los días antes de mi cumpleños estuve tan insoportable, como un período de agonía y negación. Cuando llegó el día, me hice las siguientes preguntas: 

¿Tener 30 años implica que debes mostrar más los logros que desaciertos; los logros es ser una "ejecutive bitch" o ser ya Mamá con par de chamos o tener poseciones y una cuenta abultada o por lo menos tener el novio que te va a pedir matrimonio? ¿qué significa estar en el tercer piso? 

Para empezar la década de los 20s fue bastante bulliciosa, entre correr para graduarte, conseguir trabajo, lograr el carro, fidelizar a los amigos, adquirir la independencia, tener novios, "have dates", viajar, rumbear alocadamente...  pero en fin, una sola carrera que no es contra el tiempo sino como una especie de competencia. ¿Competencia? pues si, porque así nos criaron en esta sociedad "marda" latina, debes ser más linda que la vecina, la mejor de la clase, el mejor trabajo, el novio más bello y de mejor proyección (con billete), casarte máximo a los 30s, entre otras cosas a las cuales estamos sometidas las mujeres latinoamericanas. 

Gracias a Dios en Venezuela en tema del matrimonio no es tan impositivo y persecutor como en Ecuador, que desde que llegué me desahuciaron, con eso de que hace rato se me paso el tren.

Logré graduarme de la Universidad, decidí no hacer un Master hasta estar segura que me especializaría en lo que me gustaría realmente hacer, por eso divagué profesionalmente en varias áreas, hasta que que llegó a mi o yo a él, El Marketing, cosa que me encanta y con la que me siento feliz de trabajar. Logré una posición alta una trasnacional, logré manejar un mercado yo sola, logré tener voz y voto como mujer y como profesional, pero viví de cerca los sacrificios que implica ser una mujer que va creciendo profesionalmente (muchas cosas que no estaba dispouesta a negociar); logré ser trasladada de Venezuela a Ecuador, me ha tocado empezar de cero y vivir la cruda realidad del emigrante. Pero ¿dónde logré el novio, los hijos, la casa y el perro? Simplemente no pasó.

No he podido lograr enamorarme de una forma verdadera, con el tiempo entiendes que la pasión no es amor, que se cosecha lo que se siembra y especialmente que si no te amas a ti mismo jamás habrás disposición amar y ser amado. Por eso los ultimos 3 años han sido una reconciliación conmigo misma.

Para mi tener 30 aún no tiene forma, sigo viviendo el día a día, con sueño, con ilusiones, con metas. Tratando de perdonar. Ahora tengo la oportunidad de empezar de cero, desde el aspecto económico, profesional y emocional. Ahora rodeada de personas más verdaderas y empaticas; en los veintes tuve la oportunidad de llorar, de quererme y entenderme, de luchas por mis sueños, de emprender, de enfrentar la maldad, de curar heridad y hasta pedir disculpas. 

Quiero seguir viendo lo que los treinta traen para mi, qué significado van a tener, porque los veinte fueron los años más alocados, bruscos, reveladores, laboriosos e irrepetibles. Lo mejor está empezando...

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