jueves, 2 de octubre de 2014

Mujeres Fálicas



En la actualidad, temas alrededor de la mujer están de moda: como el feminismo, violencia a la mujer, mujeres con apariencia masculina (machorras), la liberación lésbica, y el que más me ha llamado la atención, es el concepto de las mujeres fálicas. En la mayor parte de los foros digitales se visualiza como: Una mujer supremamente dominante, que es independiente, fuerte de carácter, castradora de sus parejas, que resuelve problemas con la practicidad masculina y muchas ocasiones en su vida sexual, suele ser la que domina y toma a sus parejas como trofeos para su ego.
Las mujeres fálicas son descritas desde tiempos antes de Cristo, en la mitología griega las Amazonas son su representación, mujeres de pueblos guerreros que incluso participaron en la Guerra de Troya. En el presente, el séptimo arte las dibuja en personajes como mitológicos, por ejemplo la protagonista de Avatar “Neytiri Omaticaya” y la protagonista de Los juegos del Hambre “Katniss Everdeen”;  las cuales son mujeres con fuerza externa e interna como de hombres, figuras dominante, masculinizadas, pero con gran sex-appeal y atractivo físico.
En vida real, la visual de mujer fálica podría ser menos estereotipada y llevado a una realidad cotidiana. ¿Puede La mujer fálica tener pareja y sentir?¿Qué las caracteriza?¿Cómo la identificas?
Las mujeres fálicas no necesariamente son feministas, tampoco con rasgos masculinos o lesbianas, con caras rudas o serias; en la contemporaneidad  calzan de Stilettos y visten de falda (Como en la película El diablo viste de Prada) peleando en el campo laboral; o en flats y jeans, llevando una familia a cuesta (como Erin Brockovich).
Yo me considero una mujer fálica, por mi forma de ver la vida, las decisiones que he tomado y mi manera de relacionarme con los hombres (sexual y a-sexualmente). Es así como también estoy rodeada de mujeres así, inclusive #yoconfieso que con las mujeres que de alguna manera son antagónicas a mí, realmente las aparto de mi entorno y no las tolero de muchas formas.
Las mujeres fálicas somos las que nos metemos en el ruedo laboral con igualdad de derechos y deberes, tenemos un liderazgo marcado y generalmente muy exitosas comparado con el género antagónico. Tenemos los “cojones” de tomar decisiones drásticas como irte de tu país sola, tomar riesgos y asumir retos sin miedo, sin apegos. Sexualmente, podemos ser bastante dominantes y nos gusta que se nos complazca, inclusive podríamos llegar a ser bastante egoístas. Nuestra vida de parejas es muy variable, las que tienen una relación, son las que llevan el hogar, las decisiones, el hombre es bastante complaciente y muy tranquilo; las que no, nos cuesta mucho conseguir pareja porque nos buscan hombres pasivos de los cuales nos aburrimos u hombres que quieren dominarnos en exceso y resulta ser una eterna pelea, como entre perros y gatos.
La verdad, muchas de nosotras si deseamos  una relación tranquila, ser amadas, tener una pareja que pueda entender que somos mujerones, dispuestas también a sacrificar por amor, de llevar las riendas de nuestros hogares y vidas sin tener que castrar a nuestra pareja, podríamos inclusive ser el mejor apoyo racional y emocional de un hombre emprendedor y exitoso sin tener que sentirnos opacadas por ello. Generalmente las mujeres fálicas, llegamos a tener mucha más madurez emocional, ya que nos vemos en la obligación de ser reflexivas y hacernos autoanálisis, por la misma dicotomía interna.
Sin embargo, los hombres nos temen, huyen de nosotras, hasta en ocasiones nos esconden, como si fuéramos una vergüenza y eso nos hace sentir como excluidas y poco valoradas. Buscamos compresión más allá que la aceptación, pero en sociedades tan machistas como las latinoamericanas, es como una desgracia ser independiente, trabajadora y tener “cojones”.
Lo que observado durante varios años, cuya teoría es muy personal: Los hombre latino  prefieren tener una mujer más dependiente y con poca cultura general, ya que es inseguro y no quiere una mujer que lo pueda increpar.  Por eso las “chenchas” se casan primero que las fálicas.
No le temas a la mujer que sepa leer, que responda, que luche, que hable y que piense porque ella estará con el hombre que quiere por convicción y no por interés…

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