Hola, supongo que te acuerdas de mí, ya que a expensas de tu
satisfacción narcisista tuve una de las peores experiencias de mi vida, aunque
he aprendido mucho de ello. No sé lo que se siente estar de tu lado,
afortunadamente en mi educación hacer
este tipo de cosas no eran opcionales, mi mamá fue muy clara conmigo al enseñarme
como respetar, valorar y tolerar a diferentes personas, a mirar en las
diferencias el aprendizaje y en especial a ser una persona honesta y
transparente.
Podríamos decir que hace poco tuve que sufrir durante meses
lo que se llama Bullying Laboral, ese tipo de acciones que no son de violencia
física, pero psicológicamente llegan a desgarrarte y perturbarte de una manera
profunda. Cuando una persona que goza de un poder relativo, abusa de eso y atropella
a los demás, para mí es un acto de egoísmo, narcisismo e inseguridad; tus
motivos o motores no los sé, si puedo intuir por tu pasado, pero no voy a perder
el tiempo analizándolo, no vales el esfuerzo. Y la forma en que motivaste a
otros hacer lo mismo y los apoyaste en un afán de hacer daño por hacerlo,
porque jamás te hice algo para que actuaras así.
Quiero que sepas que desde el día que te conocí, te tuve
miedo, uno puede ver el alma de las personas a través de los ojos y los tuyos están
tan negros y sórdidos que dan miedo, intimidan; tienes el alma negra.
No puedo negar que me llene de mucho odio y rencor, no sólo por
el dolor que me hiciste pasar, por los insultos continuos, por las amenazas que
recibí durante meses, la angustia de la incertidumbre que me sometiste, por tus
insinuaciones sexuales, por someterme a terribles humillaciones ante mis
colegas y colaboradores, por tus continuas burlas y hasta insultos; sino
también por haber destruido mi carrera y por las terribles depresiones que tuve
que afrontar después de poner fin a la situación.
¿Tienes ideas las veces que vomité de asco? ¿Las noches que
dejé de dormir y en las que lo lograba las pesadillas que tuve? ¿Caminar con
miedo en las calles? ¿Sentirme perseguida continuamente? ¿Las veces que evadí
tu mirada porque sentía que me desvestías? ¿Las veces que me cuestioné, me
culpé, me desvaloré por ir creyéndome lo que con tus infames palabras me decías
todos los días?
Yo ya no te tengo miedo, estoy curando las heridas de rencor
y odio hacia ti, porque es a mí a quién hace daño, no lo hago por ti, lo hago
por mí, porque me amo y te lo demostré, cuando no acepté que me acosaras
sexualmente, cuando decidí acusarte y no permitir un día más de humillación e
infamia.
Sé que hablaste de mí ante otros, les dijiste que yo me la
daba de Directora, que yo fui la que se ofreció y quién sabe cuántas más
mentiras. Recuerda que no hay nada oculto entre el cielo y la tierra, tu deberías
saberlo más que nadie porque según tus creencias religiosas deberías de ser más
compasivo y correcto, pero si no respetas a tu esposa e hijos, que queda para
los demás? Te escondes detrás de una biblia para tratar de apaciguar a los
cucos que te persiguen, pero el problema sigues siendo tú. Gracias a Dios que
mis valores y principios ante este tipo de acosos son inquebrantables y te
quedaras para toda la vida con las ganas de que tus mentiras fueran verdad,
pero una mujer como yo jamás pone los ojos y su admiración ante un ser humano
como tú, si es que así se te puede definir.
No te deseo mal ni bien, Dios es grande y su justicia aunque
tarda más llega. Yo por mi parte me encargaré de perdonarte y con no tener que
verte o escuchar de ti, me sentiré en paz.
Recuerda que le Karma dice: El pájaro cuando está vivo comer
hormigas, pero las hormigas se lo comen cuando está muerto…
Saludos y se despide una mejor persona, más fuerte y sin
miedo.
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